ARPA Boletín de la Red de Archivos y Museos Patrimoniales / N.13 Julio-Agosto 2009
El Monasterio de Santa Catalina, a los pies del Monte Sinaí, en Egipto, reveló en 1844 uno de sus secretos mejor guardados: el Codex Sinaiticus. También conocido como Códice Sinaítico, corresponde a una colección de manuscritos que data del siglo IV después de Cristo. Los textos, escritos en griego antiguo, contienen buena parte del Antiguo Testamento y la totalidad del Nuevo Testamento.
Un siglo y medio después del fabuloso hallazgo, el Códice –considerado como la Biblia más antigua del mundo- está al alcance de cualquier persona… a un “clic” de distancia.
"Es uno de los más grandes tesoros escritos de la humanidad", explica el doctor Scot McKendrick, encargado de la Sección Manuscritos Occidentales de la Biblioteca Británica, sobre el material que se encuentra ahora disponible en el sitio www.codexsinaiticus.org.
Los manuscritos que componen el Códice están –físicamente- en distintos sitios. Trescientas cuarenta y siete hojas -la mayor parte de él- se encuentran en la Biblioteca Británica, en Londres; 12, permanecen en el Monasterio Santa Catalina; 43, se hallan en la Biblioteca de la Universidad de Leipzig; y fragmentos de 3 hojas forman parte del patrimonio de la Biblioteca Nacional Rusa, en San Petersburgo.
Aunque de manera virtual -por primera vez, en más de 150 años- el Codex se rearma cual rompecabezas y vuelve a estar completo.
La reconstrucción digital del Códice se inició en 2005, gracias a un proyecto emprendido por las tres bibliotecas europeas que conservan las partes originales.
“Esta es una nueva oportunidad para que los estudiosos de todo el mundo colaboren en la investigación. El manuscrito, de 1.600 años de antigüedad, es una ventana que nos muestra el desarrollo del cristianismo primitivo y una evidencia de primera mano sobre cómo se transmitieron los textos de la Biblia de generación en generación", subraya McKendrick. ![]()
Cuatro flautas, de 35 mil años de antigüedad, son parte del último hallazgo de investigadores de la Universidad alemana de Tübingen, en lo que se ha convertido en un puente para entender la evolución del ser humano. Y es que la creación de instrumentos musicales supone el desarrollo de técnicas no sólo para crearlos, sino también para producir melodías con algún sentido.
El hallazgo es considerado como el indicio más antiguo del uso de instrumentos musicales, encontrado hasta ahora. Ello, considerando que -según los arqueólogos- las evidencias con mayor cantidad de años que se conocían databan de hace 30.000 años y habían sido halladas en Francia y Austria.
Los instrumentos fueron hallados a 20 kilómetros de la ciudad de Ulm, donde el equipo liderado por Nicholas Conard ubicó cuatro flautas, una de las cuales está hecha de hueso y fue hallada casi en su totalidad. Las otras tres están fragmentadas y están fabricadas a partir del marfil obtenido de los mamuts que habitaban la zona en ese entonces.
El descubrimiento da luces a los expertos para analizar el cambio evolutivo de los humanos de la época.![]()
“…Sentir, que es un soplo la vida, que veinte años no es nada…”. Los versos de “Volver”, el famosa tango que inmortalizó Gardel, parecen cobrar pleno sentido, al “ritmo” de un ambicioso, pero fascinante proyecto que se desarrolla en Buenos Aires, Argentina.
La iniciativa se llama “TangoVía”. Y su propósito es digitalizar todos los tangos grabados hasta ahora… Todos. Ni más ni menos.
"La nuestra es una tarea de preservación, educación y creación de herramientas para difundir el tango como forma artística”, explica el director del proyecto y prestigioso músico, Ignacio Varchausky.
El y sus colaboradores calculan que los tangos registrados alguna vez en un estudio son unos 100 mil. Llegaron a esa cifra después de visitar archivos, revisar catálogos y contactar a coleccionistas musicales en el mundo entero.
“TangoVía” depende de la generosidad de estos últimos para materializar su sueño. Actualmente, la mayor parte de las grabaciones antiguas está en manos de particulares.
"Los coleccionistas son en general gente mayor, y muchos viven en la pobreza. Cuando mueren, muchas veces sus familias se desprenden de los discos, simplemente los tiran o los venden aquí y allá, y no tenemos la oportunidad de recuperarlos", alerta Varchausky.
Hasta ahora, se han digitalizado unos 6 mil tangos. Aníbal Troilo, Astor Piazzolla, Horacio Salgán y Alfredo Gobbi, se cuentan entre los autores, cuyas discografías completas están ahora disponibles en archivos digitales. La organización planea poner la colección digital de tangos a disposición de todos los usuarios, a través de Internet.![]()
El pasado 5 de junio, se lanzó en Colombia la primera biblioteca digital de universidades del país. El archivo tiene un registro de mil 306 tesis, a las que puede acceder los cibernautas de todo el mundo, de manera libre y sin tener que registrarse previamente.
El proyecto, que reúne 5.905 archivos de trece universidades públicas y privadas, conecta en red la producción académica y científica que hasta ahora era divulgada, en su gran mayoría, de manera cerrada a través de los repositorios (ReDi) y bibliotecas digitales (BiDi) de las instituciones.
"Si bien el desarrollo de bibliotecas digitales es incipiente en Colombia, comparado con países como Brasil y México, la tendencia de las universidades a digitalizar sus documentos y divulgar los resultados de sus investigaciones académicas por Internet fue lo que impulsó la generación de la BDCol", asegura Margarita Lisowska, directora de la biblioteca de la Universidad del Rosario.
"Los contenidos académicos cada vez tienen más espacio en esta autopista de la información, pero era necesario un punto único para socializar la producción científica del país, a la que antes sólo se podía acceder pagando", dice Lisowska.
Las revistas, tesis, libros y otros documentos de acceso abierto se integran en un portal con infraestructura de mayor velocidad de banda ancha que llega a 45 megabytes por segundo, proveída por la Red Nacional Académica de Tecnología Avanzada (Renata), en la que el usuario puede buscar información por palabra clave y tipo de catálogo. ![]()
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